Organiza clientes, presupuestos y facturación sin perder de vista el trabajo que presta tu actividad. GesDix permite empezar por las tareas administrativas del día a día y valorar otras áreas cuando las necesites.
Un autónomo suele combinar la atención al cliente, la prestación del servicio o la venta y la administración. El objetivo no es implantar todas las funciones de un ERP, sino identificar qué tareas te obligan a buscar datos, rehacer documentos o separar tiempo de tu trabajo principal.
Preparar una propuesta, comprobar los datos de un cliente y emitir una factura son tareas relacionadas. Si cada una depende de un archivo distinto, retomar un encargo se vuelve más difícil. Ordenar el circuito ayuda a mantener la información comprensible.
GesDix contempla gestión de clientes, productos, servicios y documentos comerciales. Para una actividad individual, la revisión puede comenzar por el presupuesto y la factura. Si vendes productos, añade el inventario; si trabajas por encargos, valora la gestión de proyectos.
Organiza los documentos con los que presentas y facturas tu trabajo.
Mantén una referencia clara de quién contrata y qué conceptos necesita tu actividad.
Valora stock, proyectos o facturación electrónica cuando respondan a una necesidad concreta.
Relaciona las tareas administrativas en lugar de revisarlas como archivos sueltos.
Prioriza el proceso que más se repite en tu actividad.
Distingue las funciones imprescindibles de las que puedes valorar más adelante.
Un profesional de servicios puede partir de sus propuestas y facturas. Un autónomo que vende artículos necesita añadir la revisión de productos y existencias. Son recorridos distintos: la demostración debe ajustarse a tu actividad y no a una lista genérica de módulos.
Consulta las áreas y soluciones relacionadas con esta página.
Elige un encargo o una venta habitual y revisa qué necesitas gestionar desde el primer contacto hasta la factura.
No es necesario que la evaluación empiece por todas las áreas. Puedes centrarla en facturación y clientes, y valorar otras funciones si tu actividad las requiere.
La gestión de servicios, clientes, presupuestos y facturación está confirmada. Si trabajas por encargos, también puedes valorar el área de proyectos.
Explica quién recibe tus facturas y qué requisitos te ha indicado. Los formatos y canales concretos deben comprobarse antes de elegir la solución.